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Crónica de una crisis (la del sector agropecuario) anunciada

“Y claro que vamos a apoyar a los agricultores en el paro del 12 de octubre”: senador Jorge Prieto Riveros.

 

Yopal, septiembre 25 de 2017.- Ya han pasado 15 años desde que nos empezaron a hablar sobre “confianza inversionista” y nos echaron el cuento de las grandes bondades del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, y nos decían que el campo progresaría y las exportaciones se dispararían. Por esas épocas éramos fuertemente criticados quienes advertíamos sobre el inminente desastre para los agricultores colombianos que desataría la firma del tratado en mención.

 

Eran años durante los cuales advertíamos que era absolutamente absurdo pretender que los campesinos colombianos, en condiciones lamentables ante el abandono estatal y la falta de una política agraria seria, podrían competir con los “gringos”, que cuentan con todo el apoyo gubernamental, y otros países que se disputan el mercado norteamericano. Señalábamos que ni siquiera podríamos garantizar una competencia justa en el mercado interno colombiano al enfrentarnos a los agricultores estadounidenses que gozan de generosos subsidios y créditos, mientras los colombianos no tienen ni títulos de sus tierras.

 

Pues bien, haciendo caso omiso a las advertencias, y con la firme convicción de seguir abriendo fronteras sin antes proteger y preparar a los campesinos colombianos para enfrentar a los competidores extranjeros, en el 2007 el Gobierno de Álvaro Uribe y su bancada en el Congreso de la República, aprobaron el TLC. Tiempos aquellos en los que nos decían que lo que permitía que creciera nuestra economía era la inversión extranjera, y por esa misma vía aumentaron los títulos mineros y la asignación de bloques petroleros. Nos mostraban ese número, el PIB (Producto Interno Bruto), con el que celebraban que la economía colombiana estaba creciendo.

 

El PIB es el valor total de la producción corriente de todos los de bienes y servicios de un país, dentro de las fronteras geográficas de la nación, *sin importar si ésta producción fue realizada por personas o empresas nacionales o extranjeras*. Es por eso que empezaron incentivar la producción petrolera y minera, para aumentar el numerito, ignorando un sector tan estratégico como el agropecuario. Y cuando se acordaron del sector del campo, ya finalizando el gobierno Uribe y comenzando el de Juan Manuel Santos, se inventaron la Ley ZIDRES para facilitar la entrada de multinacionales Agroindustriales a “desarrollar el campo”, dándoles todas las garantías e incentivos que nunca recibieron los campesinos colombianos.

 

 

Y es precisamente en este tema del PIB, del crecimiento de la economía, en donde nos diferenciamos profundamente de los promotores del TLC y de ZIDRES. Para ellos es un simple número que se logra a cualquier costo, así sea por cuenta de extranjeros y unos cuantos ricos de Colombia. Para nosotros, lo importante es que el crecimiento de esa cifra sea el producto de lo producido por cientos de miles de familias colombianas, es decir, que el crecimiento económico realmente se refleje en el progreso de cada familia colombiana.

 

Hoy, ante los bajos precios del petróleo y la crisis económica que se generó, el Gobierno hace ajustes presupuestales en los que los primeros damnificados son los campesinos agricultores y ganaderos. De ñapa, anuncian que, dándole cumplimiento al TLC con Estados Unidos, se empezará a importar arroz de ese país comenzando con 98.000 toneladas. Vaya genios de la economía los que hemos padecido en este país.

 

Hay solución?. SÍ, la tiene guardada en su billetera y se llama cédula. Dele buen uso, a consciencia, con coherencia, votando por dirigentes y Partidos que representen y crean en el desarrollo del campo a partir de los campesinos. Y claro que vamos a apoyar a los agricultores en el paro del 12 de octubre.

 

 

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