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No más contratos para Odebrecht y sus cómplices

 

Bogotá, Septiembre 28 de 2017. Cientos de millones de dólares de esta empresa trasnacional circularon en la región latinoamericana en los últimos años, terminando en los bolsillos de funcionarios públicos de las distintas ramas, políticos de distintos colores, funcionarios del sector privado. En lo que hace a Colombia, la información hasta ahora conocida arroja que al menos 14 megaobras le fueron entregadas desde 1992 hasta hoy. 

Los sobornos pagados en Colombia ascienden a 11,1 millones de dólares en un lapso de 5 años, para quedarse con dos contratos, la Ruta del Sol y la navegabilidad del Río Magdalena, las dos megaobras de ingeniería más importantes del país, a la que se suma el préstamo que le fue otorgado por el Banco Agrario (120 mil millones de pesos), cuando ya se encontraba en quiebra.

Esperamos que el país pueda ver a los organismos de investigación y control actuar de manera rápida y eficaz, es decir con resultados concretos, a fin de que sean restituidos los millonarios sobornos, que la empresa responda por los distintos daños causados, incluyendo el patrimonial, que se declare la nulidad de las concesiones que le fueron otorgadas mediante contratos, además de que sea proscrita su participación y la de sus cómplices en cualquiera otra obra o proyecto público. Por supuesto seria incurrir en otro atentado contra el interés público si de cualquier manera se abre la puerta al pago de indemnizaciones que de manera cínica ha reclamado la multinacional.  No podemos menos que actuar con dignidad y en defensa de la moralidad pública,  que es un derecho colectivo que debe garantizar el uso y disfrute de otros derechos ciudadanos, como la integridad del patrimonio público.

Recordamos que en Brasil, además de tener que pedir perdón público por los delitos cometidos, se le prohibió a la empresa constructora participar en licitaciones o concursos públicos, y aunque fueron sancionados con multas que nunca antes se habían impuesto, finalmente se les suspendió esta prohibición.  

Que no nos quieran hacer creer - como el  exfiscal  Moreno lo dijo- , que ser corrupto es un pequeño desliz que le pasa a cualquiera y solo requiere que lo perdonen, o que simplemente son pobres victimas de perversas conspiraciones que los han obligado a delinquir, solo que en provecho propio. 

Estamos entonces frente a una delincuencia organizada para cometer delitos, equiparable a los carteles del narcotráfico o el paramilitarismo, que favorecen intereses privados a costa del patrimonio público, y en consecuencia ejercen violencia contra los ciudadanos, de forma tal que deben ser sometidos con el mayor rigor a una justicia pronta y al repudio general.   

 

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