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El Voto Útil

"Colombia debe votar por un gobierno que sea garantía de respeto a las instituciones para el transito responsable de los cambios por venir": senador José David Name

Barranquilla, mayo 21 de 2018.- Este domingo 27 de mayo, sea cual sea el resultado de las Elecciones Presidenciales, se convertirá en una fecha historica que las próximas generaciones de Colombia recordarán como el día en el que se decidió el futuro del País.

 

Hacia mucho tiempo que el derecho al voto no portaba la capacidad de cambio que esgrime en este momento, desde hace mucho el poder de cambiar el destino de Colombia no reposaba directamente en los hombros del pueblo.

 

Si le creemos a las encuestas, y en este momento no existe otro referente, la intención de voto se divide claramente entre dos candidatos; entre la Izquierda y la Derecha, entre la Dictadura populista y la Democracia Liberal. 

 

Los colombianos estamos bailando en el filo de una navaja y si nos dejamos distraer de la verdadera contienda, llegaremos a las urnas con una derecha segmentada, confundida por campañas ambiguas y candidatos debiles que en el peor de los casos, ofrecen más de lo mismo y en el menos peor, buscan forzar la elección a una segunda vuelta para negociar con nuestros votos, una posición de poder personal en el próximo gobierno.

 

De llevarnos a una segunda vuelta, en la que la continuidad y la tibieza no hagan parte, el Colombiano saldrá a votar sin que un “jefe político” se lo imponga. Saldremos a votar por La Patria, por deber ciudadano como lo ordena la Consititucion. 

 

En la Constitución se introdujo la doble vuelta presidencial  para asegurarse que los gobiernos electos sean el fruto de mayorías incuestionables y de esta manera prevenir inestabilidades derivadas de mayorías precarias en un ambiente de real pluralidad partidista o verdadera diversidad ideológica.  La segunda vuelta es obligatoria si ninguna fórmula a la Presidencia obtiene el cincuenta por ciento más un voto.

 

Entonces, por qué dejarnos utilizar para desequilibrar una balanza que ya se ha definido una y otra vez por incontables encuestas y estudios?, Por qué prestarnos a ser carne de cañon en batallas personales de ego y poder?.  Que sea este domingo el momento de sumarnos a que se dé la condición para iniciar sin retraso la fase de implementación de un nuevo gobierno con un mandato claro por la estabilidad nacional.

 

Ya sabemos acerca de los altos costos que han tenido las convocatorias electorales de los últimos meses; las consultas interpartidistas, la renovación del Congreso y las consultas extrapartidos, sumarle a estos gastos unas elecciones a segunda vuelta presidencial constituyen un desgaste administrativo y patrimonial innecesario.

 

Colombia requiere con urgencia afirmaciones contundentes de estabilidad política para volver a crecer en su economía, empezar asertivamente en su proceso de pacificación, y diseñar las grandes reformas fiscales, económicas y sociales que están en mora. El ambiente electoral altera las señales económicas y la cohesión de la nación hacia afuera. Mucho más en el caso Colombiano en el que se advierte una peligrosa polarización.

 

Colombia debe votar por un gobierno que sea garantía de respeto a las instituciones para el transito responsable de los cambios por venir.

 

El voto de los colombianos debe ser, en consecuencia, una expresión útil y estratégica. Este domingo el voto de cada uno de nosotros debe ser por un mandato sin ambigüedades, por la estabilidad política y la democracia.

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