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¡Yo voto por las listas cerradas!

Con las listas cerradas, se acabaría entonces el voto preferente.

 

 

 

Bogotá D.C. octubre 29 de 2018(Columna senador Guillermo García Realpe- Partido Liberal).-Por estos días donde tanto se escucha hablar de la reforma política, y donde el Congreso concentra su trabajo legislativo en sacar adelante esta iniciativa tan esperada para mejorar la forma de hacer política en Colombia y eliminar las viejas prácticas tradicionalistas, se avizora un panorama más alentador, aunque el tiempo apremia, porque por tratarse de una reforma a la constitución tiene los días contados para pasar a Cámara y ser discutida antes del 16 de diciembre.

 

Lo que sí es cierto, es que, la reforma trae avances significativos en muchos artículos, no tanto en otros, pero el gran reto consiste en entregarle al país un instrumento legal que le de transparencia a la política y que recobre la confianza de los ciudadanos en las corporaciones públicas, en los partidos políticos y en quienes aspiran a representarlos.

 

Tal vez uno de los puntos centrales, la columna vertebral de esta reforma es el artículo siete (7) que, establece las listas cerradas para las próximas elecciones a todas las corporaciones públicas, aspecto que fortalecerá la democratización interna de los partidos, dignificará el ejercicio de la política, acabando el clientelismo, el fraude y la compra de votos, aspectos que degradan el sistema electoral colombiano. Siendo la compra de votos la base de la corrupción en el aspecto político.

 

Con las listas cerradas, se acabaría entonces el voto preferente, es decir, los ciudadanos ya no elegirían al candidato de su preferencia, sino que, tendrán que elegir a un partido, en su conjunto, a una lista determinada y colectiva donde estará presente ese candidato.

 

Son múltiples las bondades de las listas cerradas, pues las abiertas impiden la unidad de los partidos, sus propios compañeros de lista son sinónimo de rivalidad en muchos casos, y además estás estimulan el clientelismo.

 

Por eso, debemos apostarle a que se apruebe este artículo, además porque es uno de los puntos establecidos en la pasada consulta anticorrupción y quedó plasmado el compromiso del gobierno nacional de sacarlo adelante.

 

Pero si las listas cerradas centran la atención de la reforma política, también hay otros puntos complejos que abordar, como el del transfuguismo que es el verdadero propósito de la reforma política.

 

El transfuguismo no es otra cosa que la tendencia de pasar de un partido a otro sin mayores contratiempos, sin embargo, en el segundo de ocho debates, la plenaria votó negativamente el artículo que buscaba autorizar el transfuguismo y la escisión de los partidos políticos. Tampoco prospero el artículo que proponía acabar el Consejo Nacional Electoral y darle vida a un Tribunal Electoral.

 

 

La síntesis general de éste proyecto de Acto Legislativo N° 08 y 09 de 2018, habla  de reformar algunos artículos de la Constitución Política, “con el objetivo de fortalecer la democracia en Colombia, luchar contra las prácticas clientelistas, la corrupción electoral, y fortalecer los partidos y movimientos políticos, y garantizar los derechos de las organizaciones políticas que irrumpen en el escenario participativo”, lograrlo será una tarea titánica, porque aún faltan seis debates más, que podrían cambiar el panorama de lo ya avanzado.

 

Precisa también dentro de los objetivos de la reforma, muchos que aún no podemos superar como acabar la corrupción del sistema clientelar, acabar con la financiación personalizada de las microempresas electorales, fortalecer los partidos como pilares de la democracia., garantizar la financiación preponderantemente estatal de las campañas políticas, garantizar la democratización interna de los partidos, crear un registro único de militancia que garantice que los partidos y movimientos políticos sean quienes directamente tomen sus decisiones más importantes, garantizar la paridad de género y el principio de universalidad, entre otros.

 

De todas formas, lo que hoy se discute en el Capitolio Nacional es un buen avance para mejorar las prácticas políticas en Colombia, hay buena disposición de los Partidos de aportar y someterse a las nuevas reglas de juego, sin embargo la luz al final del túnel, sólo se verá cuando esta reforma constitucional supere su octavo debate.

 

 

 

 

 

 

¡Yo voto por las listas cerradas!

 

 

Con las listas cerradas, se acabaría entonces el voto preferente.

 

 

Bogotá D.C. octubre 29 de 2018(Columna senador Guillermo García Realpe- Partido Liberal).-Por estos días donde tanto se escucha hablar de la reforma política, y donde el Congreso concentra su trabajo legislativo en sacar adelante esta iniciativa tan esperada para mejorar la forma de hacer política en Colombia y eliminar las viejas prácticas tradicionalistas, se avizora un panorama más alentador, aunque el tiempo apremia, porque por tratarse de una reforma a la constitución tiene los días contados para pasar a Cámara y ser discutida antes del 16 de diciembre.

 

 

Lo que sí es cierto, es que, la reforma trae avances significativos en muchos artículos, no tanto en otros, pero el gran reto consiste en entregarle al país un instrumento legal que le de transparencia a la política y que recobre la confianza de los ciudadanos en las corporaciones públicas, en los partidos políticos y en quienes aspiran a representarlos.

 

 

Tal vez uno de los puntos centrales, la columna vertebral de esta reforma es el artículo siete (7) que, establece las listas cerradas para las próximas elecciones a todas las corporaciones públicas, aspecto que fortalecerá la democratización interna de los partidos, dignificará el ejercicio de la política, acabando el clientelismo, el fraude y la compra de votos, aspectos que degradan el sistema electoral colombiano. Siendo la compra de votos la base de la corrupción en el aspecto político.

 

 

Con las listas cerradas, se acabaría entonces el voto preferente, es decir, los ciudadanos ya no elegirían al candidato de su preferencia, sino que, tendrán que elegir a un partido, en su conjunto, a una lista determinada y colectiva donde estará presente ese candidato.

 

 

Son múltiples las bondades de las listas cerradas, pues las abiertas impiden la unidad de los partidos, sus propios compañeros de lista son sinónimo de rivalidad en muchos casos, y además estás estimulan el clientelismo.

 

 

Por eso, debemos apostarle a que se apruebe este artículo, además porque es uno de los puntos establecidos en la pasada consulta anticorrupción y quedó plasmado el compromiso del gobierno nacional de sacarlo adelante.

 

Pero si las listas cerradas centran la atención de la reforma política, también hay otros puntos complejos que abordar, como el del transfuguismo que es el verdadero propósito de la reforma política.

 

 

El transfuguismo no es otra cosa que la tendencia de pasar de un partido a otro sin mayores contratiempos, sin embargo, en el segundo de ocho debates, la plenaria votó negativamente el artículo que buscaba autorizar el transfuguismo y la escisión de los partidos políticos.

 

 

Tampoco prospero el artículo que proponía acabar el Consejo Nacional Electoral y darle vida a un Tribunal Electoral.

 

La síntesis general de éste proyecto de Acto Legislativo N° 08 y 09 de 2018, habla  de reformar algunos artículos de la Constitución Política, “con el objetivo de fortalecer la democracia en Colombia, luchar contra las prácticas clientelistas, la corrupción electoral, y fortalecer los partidos y movimientos políticos, y garantizar los derechos de las organizaciones políticas que irrumpen en el escenario participativo”, lograrlo será una tarea titánica, porque aún faltan seis debates más, que podrían cambiar el panorama de lo ya avanzado.

 

 

Precisa también dentro de los objetivos de la reforma, muchos que aún no podemos superar como acabar la corrupción del sistema clientelar, acabar con la financiación personalizada de las microempresas electorales, fortalecer los partidos como pilares de la democracia., garantizar la financiación preponderantemente estatal de las campañas políticas, garantizar la democratización interna de los partidos, crear un registro único de militancia que garantice que los partidos y movimientos políticos sean quienes directamente tomen sus decisiones más importantes, garantizar la paridad de género y el principio de universalidad, entre otros.

 

 

De todas formas, lo que hoy se discute en el Capitolio Nacional es un buen avance para mejorar las prácticas políticas en Colombia, hay buena disposición de los Partidos de aportar y someterse a las nuevas reglas de juego, sin embargo la luz al final del túnel, sólo se verá cuando esta reforma constitucional supere su octavo debate.

 

 

 

 

 

 

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